Los orgasmos son un fenómeno humano muy común. Como resultado, se han investigado con frecuencia los beneficios para la salud física y mental y, sin embargo, todavía queda mucho por aprender sobre cómo reaccionan nuestros cuerpos y cerebros a los químicos y las hormonas liberadas durante y después de experimentar este tipo de liberación sexual.

La masturbación provoca una oleada de dopamina, que es un químico asociado con nuestra capacidad de sentir placer. Junto con la avalancha de dopamina que se libera durante un orgasmo, también hay una liberación de una hormona llamada oxitocina, que comúnmente se conoce como la “hormona del amor”.

Esta mezcla de productos químicos hace más que solo mejorar nuestro estado de ánimo, también puede desempeñar un papel clave para disminuir el estrés y promover la relajación. La oxitocina disminuye el cortisol, que es una hormona del estrés que generalmente está presente (en grandes volúmenes) durante los momentos de ansiedad, miedo, pánico o angustia.

Al aumentar los niveles de oxitocina y dopamina y posteriormente disminuir nuestros niveles de cortisol, el cerebro se coloca en un estado más relajado, eufórico y tranquilo.

¿Cómo se traducen esos efectos en el cerebro al alcanzar el orgasmo para impulsar nuestro sistema inmunológico y hacer que nuestro cuerpo sea más saludable?

El aumento de la oxitocina y la dopamina que causa una disminución en los niveles de cortisol puede ayudar a estimular nuestro sistema inmunológico porque el cortisol (conocido por ser una hormona inductora de estrés) en realidad ayuda a mantener su sistema inmunológico si se libera en pequeñas dosis.

Según la especialista en terapia hormonal, Jennifer Landa, la masturbación puede producir el tipo de ambiente adecuado para que un sistema inmunológico fortalecido prospere.

Un estudio realizado por el Departamento de Psicología Médica de la Clínica Universitaria de Essen (en Alemania) mostró resultados similares. Se pidió a un grupo de 11 voluntarios que participaran en un estudio que analizaría los efectos del orgasmo a través de la masturbación en el recuento de glóbulos blancos y el sistema inmunitario.

Durante este experimento, se analizó el recuento de glóbulos blancos de cada participante a través de medidas que se tomaron 5 minutos antes y 45 minutos después de alcanzar un orgasmo autoinducido.

Los resultados confirmaron que la excitación sexual y el orgasmo aumentaron la cantidad de glóbulos blancos, particularmente las células asesinas naturales que ayudan a combatir las infecciones.

Los hallazgos confirman que nuestro sistema inmunitario se ve afectado positivamente por la excitación sexual y el orgasmo autoinducido y promueven aún más investigaciones sobre los impactos positivos de la excitación sexual y el orgasmo.

Los beneficios de la masturbación se han debatido durante mucho tiempo, pero mientras más investigación se realiza sobre el tema, más entendemos que hay muchas reacciones positivas que ocurren en nuestros cuerpos y cerebros cuando tenemos un orgasmo.

Los orgasmos pueden ayudar a prevenir o mitigar el dolor, lo que estimula el sistema inmunitario y previene los síntomas del resfriado y la gripe.

Según el neurólogo y especialista en dolor de cabeza Stefan Evers, aproximadamente uno de cada tres pacientes experimenta alivio de los ataques de migraña al experimentar actividad sexual u orgasmo. Evers y su equipo realizaron un experimento con 800 pacientes con migraña y 200 pacientes que sufrieron dolores de cabeza en racimo para ver cómo sus experiencias con la actividad sexual afectaban sus niveles de dolor.

El estudio mostró que el 60% de las personas con migraña experimentaron alivio del dolor después de participar en una actividad sexual que resultó en el orgasmo. De los que sufren de cefalea en racimos, alrededor del 50% dijo que sus dolores de cabeza en realidad empeoraron después de la excitación sexual y el orgasmo.

Evers sugirió en sus hallazgos que las personas que no experimentaron alivio del dolor de las migrañas o dolores de cabeza durante su actividad sexual no liberaron cantidades tan grandes de endorfinas como las que sí experimentaron alivio del dolor.

Según el reumatólogo, Harris McIlwain, las personas que sufren de dolor crónico tienen sistemas inmunes que simplemente no funcionan a plena capacidad, por lo tanto, aliviar el dolor (a través del orgasmo, por ejemplo) puede ayudar a estimular el sistema inmunológico.

Los orgasmos también pueden promover la relajación y hacer que sea más fácil conciliar el sueño. La serotonina, la oxitocina y la noradrenalina son hormonas que se liberan durante la excitación sexual y el orgasmo, y las tres son conocidas por contrarrestar las hormonas del estrés y promover la relajación, lo que hace que sea mucho más fácil conciliar el sueño.

Hay varios estudios que muestran que la serotonina y la noradrenalina ayudan a nuestro cuerpo a realizar ciclos REM y ciclos de sueño no REM profundos. Durante estos ciclos de sueño, el sistema inmunitario libera proteínas llamadas citoquinas, que atacan la infección y la inflamación. Esta es una parte crítica de nuestra respuesta inmune. Las citocinas se producen y liberan en todo nuestro cuerpo mientras dormimos, lo que demuestra la importancia de un buen horario de sueño para un sistema inmunológico saludable.

El sistema inmune es una red equilibrada de células y órganos que trabajan juntos para defenderse contra infecciones y enfermedades al detener la entrada de amenazas como bacterias y virus en su sistema. Si bien hay muchas cosas que debemos hacer para mantener nuestro sistema inmunológico funcionando a niveles óptimos, la masturbación (u otros medios para alcanzar el orgasmo) ha demostrado tener efectos positivos en el sistema inmunológico en su conjunto.

Así como los malos hábitos (como un horario de sueño inconsistente o productos químicos nocivos en su cuerpo) pueden ralentizar su sistema inmunológico, los hábitos positivos (como un horario de sueño saludable y una vida sexual activa) pueden ayudar a fortalecer su sistema inmunológico.