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Tag Archives: Sexo

Luis XIII, el rey francés obsesionado con el sexo

Padre de Luis XIV, el Rey Sol, fue el último monarca francés antes de que el país galo viviera uno de sus momentos políticos más álgidos de su historia. La vida de Luis XIII ha llegado hasta nuestros tiempos con numerosos detalles gracias a su médico personal, quien además de anotar cualquier dolencia, dejó constancia de sus momentos más íntimos.

Creció junto a sus hermanos en el castillo de Saint-Germain-en-Laye y fue criado junto a los hijos bastardos de su padre. Tal y como relatan los testimonios de los diplomáticos de la época, aquel escenario de la corte era todo un caos.

El joven Luis también tenía un caos interno desde pequeño. Desde los 10 años sabía que le atraían los hombres. Sin embargo, también era conocedor, ya a esa temprana edad y por desgracia, de que no estaba bien visto enamorarse de una persona del mismo sexo.

En su formación como futuro rey, siempre se le insistió en la necesidad de dejar un heredero; debía engendrar un varón con una mujer. La temprana muerte de su padre Enrique IV cambió los planes de un reino que debía reajustar su gobierno. Hasta que Luis XIII fuera mayor de edad sería su madre quien reinaría en Francia.

Mientras tanto, el futuro monarca se escudó en la música, la pintura, la caza y sus sueños homoeróticos. Ya en 1615, su madre le obligaría a casarse con Ana de Austria, infanta de España e hija de Felipe III. Aquello fue considerado como una traición por parte de Luis. Debido a motivos evidentes, no consumó su matrimonio en la noche de bodas.

Aparte de su evidente insatisfacción con su esposa, Luis era un hombre interesado por la sexualidad humana. Llamaba a su pene “mi niño bonito” y se enamoró de un hombre 23 años mayor que él: Charles de Luynes.

Luynes había trabajado previamente para su padre y ahora formaba parte del Consejo de Estado de Luis XIII. Tal y como señala el catedrático y académico Louis Crompton en su libro “Homosexuality and Civilization”, el monarca trasladó a Charles a una instalación cerca de su residencia y le visitaba tanto de día como de noche. Luis XIII veía a Charles de Luynes más que a su propia esposa.

De hecho, fue el propio Charles, con quien el rey mantenía una relación que trascendía la amistad, quien le convenció de que yaciera con su esposa. Los historiadores, además de esta relación fuera del matrimonio, también mencionan un segundo amante. En este caso, Henri Coiffier de Ruzé.

Aunque algunos le califiquen como una mera amistad del rey, también se afirma que mantuvieron una aventura, lo cual hizo que Ana de Austria, sola y sin la atención de su esposo, buscara otros hombres por su cuenta.

La regencia de Luis XIII se prolongó hasta 1643 cuando, tras una breve enfermedad, murió a los 42 años. Su esposa, privada del amor de su marido pero engañada numerosas veces, pudo al menos dar a luz a dos hijos las contadas veces que Luis XIII se propuso acostarse con ella. Con Luis XIV iniciaba un nuevo reinado y una nueva época para Francia.

Aparecen escenas de sexo gay de Duncan Grant

Más de 400 pinturas “perdidas” que representan el sexo gay del pintor británico Duncan Grant han sido descubiertas bajo una cama años después de que desaparecieran por primera vez.

Grant era pintor y diseñador y fue famoso por formar parte del Bloomsbury Group, un grupo de escritores, intelectuales, filósofos y artistas ingleses de principios del siglo XX.

El pintor tuvo numerosas aventuras amorosas con hombres a lo largo de su vida. El economista John Maynard Keynes consideró una vez a Grant como el gran amor de su vida.

El 2 de mayo de 1959, Grant le dio a su amigo Edward Le Bas una carpeta con sus 422 pinturas eróticas, con el mensaje “Estos dibujos son muy privados”. Dentro había una increíble colección de ilustraciones eróticas que mostraban el sexo gay y representaban la fascinación de Grant con la forma masculina y con la sexualidad queer.

Se creía que las pinturas eróticas de Duncan Grant habían sido destruidas. Se pensaba que los dibujos fueron destruidos por la hermana de Le Bas después de su muerte – sin embargo, fueron rescatados y pasados de una persona a otra en el curso de 60 años antes de que finalmente terminaran al cuidado del diseñador de teatro Norman Coates.

Coates decidió entregar la colección al Charleston Trust, que dirige la casa de campo de Grant y Vanessa Bell como un museo dedicado al Grupo Bloomsbury. Las pinturas eróticas fueron creadas en los años 40 y 50 y fueron influenciadas por las tradiciones grecorromanas y las revistas de física contemporáneas, según el Charleston Trust.

Nathaniel Hepburn, director de Charleston, dijo: “No ha habido ningún momento de alegría en 2020 para nadie que se haya presentado en una organización cultural o para muchas personas en el mundo. Pero ciertamente recibir ese correo electrónico, tener esa conversación telefónica y luego ver los dibujos y darse cuenta de lo importante que iban a ser… Fue ciertamente un punto culminante del año.” Y añadió: “Son, creo, una obra que habla de amor. Por supuesto, en un momento en que se hicieron, ese es un amor que era ilegal. Nunca pudo compartir las obras. La forma en que los veamos ahora será muy diferente.”

 

Consejos para tener sexo en el agua

Todos fantaseamos con tener sexo en el agua, no es para menos, las zambullidas nos hacen creer que el sexo fue inventado para hacerse bajo el agua: en una alberca, en un jacuzzi o un océano turquesa, todo fluye, resbala y se encamina como es debido.

Es cierto: el agua relaja, descongestiona, refresca y revitaliza. El sexo en el agua constituye, sin duda alguna, uno de los mayores placeres sexuales para muchos de nosotros. El preservativo debe ponerse cuando el pene está completamente erecto y antes de entrar en contacto con el agua. De no ser así podría romperse, además de que ponerlo dentro del agua es realmente difícil.
Consejos:

Lubricación 

Si crees que el agua ayuda en este proceso, en algunos casos no ocurre.  Lo mejor es utilizar un lubricante de silicona (que no es soluble en agua) ya que permitirá que la penetración sea cómoda para ambos.

Sexo en la piscina 

Debes tener cuidado con el cloro del agua ya que puede provocar diversas infecciones. Evítalas tomando una ducha inmediatamente después de salir de la alberca.

Sexo en la ducha

La ducha es una excelente opción para tener sexo de pie, ya que de este modo ambos disfrutan el placer de mojarse sin que haya posibilidad de que entre exceso de agua en la zona genital. Lo ideal es tener algún apoyo para que ambos se sostengan y  contar con un tapete antiderrapante para evitar cualquier accidente.

Sexo en el mar

El agua salada y la arena pueden provocar irritación e infecciones en la piel. Lo más recomendable es tener relaciones en la playa, colocando una toalla o manta que les proteja sus zonas íntimas de la arena.

Uno de los mejores consejos sexuales sigue siendo recordar que el camino es mucho más interesante que la meta.

Los heterosexuales son los que más gozan con el porno gay

Si nos ponemos analizar estadísticas, veremos que teníamos una visión muy equivocada sobre las preferencias pornográficas de los hombres heterosexuales. Los hombres no siempre quieren ver escenas XXX dónde una pareja convencional mantiene relaciones sexuales sin más, ellos buscan contenido diferente de calidad con temáticas muy diversas a las que podríamos imaginar.

Gran parte de la población acepta haber visto alguna vez vídeos porno gayTodos los seres humanos somos curiosos por naturaleza y actuamos por impulsos, eso significa que todo aquello prohibido siempre nos ha llamado más la atención. Es muy probable que alguna vez en la vida hayamos recurrido al porno para conseguir un máximo nivel de excitación, o porque queremos satisfacer nuestras necesidades sexuales de alguna forma o porque nos apetece curiosear sobre un tema que actualmente aún se considera como un tabú. Sea por el motivo que sea, esto no es una ciencia matemática donde dos más dos son cuatro, aquí no hay nada exacto y para gustos colores. Con eso nos referimos a que no es pecado que un hombre con pareja sienta excitación mirando porno gay. y tampoco significa eso, que en realidad, sea un gay frustrado que no ha salido del armario. Los hombres heterosexuales pueden tener gustos o preferencias pornográficas distintas a las habituales sin necesidad de cambiar su orientación sexual. Simplemente que a veces para llegar al orgasmo, es necesario salir de lo convencional buscando otras perversiones o tendencias sexuales no habituales.

En definitiva, que te guste mirar sexo gay no implica que seas homosexual. El porno en general está hecho para dar placer aquellos que lo consumen, sin tabúes ni remordimientos. Se puede tener unos gustos a la hora de consumir porno pero luego no necesariamente tienes que tener sexo con un gay. El hombre heterosexual, busca inhibirse en una nueva experiencia y buscar su máximo grado de excitación mirando vídeos, imágenes o contenido gay sin serlo. Lo único que pretende es cubrir sus necesidades buscando el placer fuera de lo normal y convencional.

Dilatar el ano para una buena penetración

Te damos una serie de consejos para ayudarte en ese proceso de dilatación.

Antes de llegar a los preliminares en el encuentro sexual, puede existir una fase previa en la que puedes ayudar a que la situación se caliente. Imaginémonos la situación: eres un activo que entra en ChicosContactoChicos buscando un pasivo para una noche de sexo. Encuentras a uno que te atrae y parece que hay química. Puedes escribirle diciéndole las cosas que te gustaría hacerle o comentándole las ganas que tienes de hacérselas o diciendo que tu pene se muere por estar dentro de él. Ese tipo de mensajes y juegos previos harán que el pasivo se prepare para la acción, y ponerlo a tono antes del encuentro ayudará a que abra su mente y su culo.

Los preliminares, ahora sí

No todo es llegar y penetrar. Antes tendrá que haber halagos, besos, caricias… a un pasivo le gustan más cosas que se la metan y ya. Hay determinadas prácticas que ayudan a la dilatación anal, como hacer un beso negro o introducir uno o varios dedos en el ano del pasivo, para que se vaya aclimatando y preparando para lo que vendrá a continuación. Si no te gustan estas prácticas, quizás deberías hacértelo mirar. No hay nada más excitante en ese momento que ver que tu lengua hace que se retuerza y gima. Esa excitación contribuirá a la relajación de los músculos de la zona, y la relajación es imprescindible para una buena dilatación anal.

Lubricación, por favor

Te lo decíamos al principio: el ano no se lubrica solo de manera natural y va a necesitar ayuda externa. Hay quien considera que un poco de saliva y los resultados del beso negro son suficiente lubricación, pero no siempre es así. Te recomendamos siempre utilizar algún lubricante con base de agua. Las marcas ya las conoces. Aplicar el lubricante es parte del sexo gay: échale o échate lubricante de manera sensual, con suavidad… que esa aplicación sea la continuación del encuentro, el paso que hay entre el beso negro y la penetración propiamente dicha.

Los dedos

En ese de la lubricación es fundamental meterle o meterle un dedo (o más). Puedes empezar poniendo bastante lubricante en el dedo índice, aplicarlo en el ano y alrededores y meterlo. El pasivo tiene que relajarse para que poco a poco el dedo penetre en su ano. Una vez dentro, hay que realizar movimientos circulares lentos y ayudar a la relajación y dilatación de la zona. Aplicad más lubricante y seguid abriendo el camino.

El momento de la verdad

Si todo ha ido bien hasta ahora los músculos del ano estarán ya relajados para que la penetración pueda producirse sin dolor. Si el pasivo está nervioso o tenso, pídele que se relaje y ve con mucha suavidad y cuidado. Si veis que el ano no está lo suficientemente dilatado, lo mejor será tomárselo con calma y no forzar una penetración brusca y dolorosa. Relax, besos, caricias y exploración anal… hasta que llegue la penetración. Buscad la posición más fácil para los dos: algunos prefieren a cuatro patas, otros de lado, pero la posición menos agresiva para el pasivo es que él se siente sobre el pene del activo y pueda controlar en todo momento la penetración. La penetración tiene que ser gradual para que el ano vaya adaptándose y esa sensación de incomodidad o dolor se transforme en placer.