Todos fantaseamos con tener sexo en el agua, no es para menos, las zambullidas nos hacen creer que el sexo fue inventado para hacerse bajo el agua: en una alberca, en un jacuzzi o un océano turquesa, todo fluye, resbala y se encamina como es debido.

Es cierto: el agua relaja, descongestiona, refresca y revitaliza. El sexo en el agua constituye, sin duda alguna, uno de los mayores placeres sexuales para muchos de nosotros. El preservativo debe ponerse cuando el pene está completamente erecto y antes de entrar en contacto con el agua. De no ser así podría romperse, además de que ponerlo dentro del agua es realmente difícil.
Consejos:

Lubricación 

Si crees que el agua ayuda en este proceso, en algunos casos no ocurre.  Lo mejor es utilizar un lubricante de silicona (que no es soluble en agua) ya que permitirá que la penetración sea cómoda para ambos.

Sexo en la piscina 

Debes tener cuidado con el cloro del agua ya que puede provocar diversas infecciones. Evítalas tomando una ducha inmediatamente después de salir de la alberca.

Sexo en la ducha

La ducha es una excelente opción para tener sexo de pie, ya que de este modo ambos disfrutan el placer de mojarse sin que haya posibilidad de que entre exceso de agua en la zona genital. Lo ideal es tener algún apoyo para que ambos se sostengan y  contar con un tapete antiderrapante para evitar cualquier accidente.

Sexo en el mar

El agua salada y la arena pueden provocar irritación e infecciones en la piel. Lo más recomendable es tener relaciones en la playa, colocando una toalla o manta que les proteja sus zonas íntimas de la arena.

Uno de los mejores consejos sexuales sigue siendo recordar que el camino es mucho más interesante que la meta.